Abres los ojos, es demasiado pronto, aun no ha salido el sol. Sigues acurrucada entre las sabanas repasando mentalmente las cosas que quedan por hacer. ¿Un buen día? Intentas pensar que razones tienes para levantarte de buen humor. Y sigues con la típica rutina diaria de todos los días, sin cambios. Corres hacia el autobús que un día mas casi lo pierdes, las horas en clase son eternas, las pasas mirando por la ventana, los patios son demasiado cortos los pasas pensando que después hay un examen. Llegas a casa te tiras en el sofá, y te pasas la tarde viendo la tele, pensando que ya estudiaras. Te tragas cualquier cosa que pongan, cualquier canal. Y cuando oyes las llaves de la puerta abres el libro y haces que estudias. Pasas horas sentada delante del libro sin pasar la página imaginando que suena el teléfono o el timbre, que alguien se acuerda de ti y puedes distraerte un rato, pero nadie te llama o tus padres dicen que no puedes ponerte, ni nadie toca el timbre. Otra tarde más en casa, por lo menos aprovechas las horas recordando momentos, o imaginando que estas en lugares, imaginando que te pierdes en el ruido de la moto y te entregas al viento. De vez en cuando dices “descanso” consigues un rato el ordenador, pero los minutos pasan volando y otra vez a tu cuarto. Llega la hora de cenar, los cuatro hablando del día, pero huyes enseguida. Y piensas hoy me meto pronto a la cama seguro, pero te dan las once, las doce y sigues despierta. Rutina diaria mi perdición, ojala hubiese algún cambio, algo que te hiciese perder el control, cambiar de rumbo. Pero no, así es día tras día. Esta quien es afortunado, quien no. Pero todos deseamos un pequeño cambio, un decir soy libre, pero lo soy de verdad.

Deeelpi, te pasaas :)
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